
Las redes eléctricas amenazan la transición energética en Europa: 120 GW de renovables en riesgo
Jueves, 2/04/2026

La seguridad energética y la transición renovable en Europa se enfrentan a un obstáculo crítico: la falta de capacidad en redes. Según el informe Crossed wires: Grid capacity could block EU energy security de Ember, al menos 120 GW de proyectos renovables previstos podrían quedarse sin conexión, poniendo en jaque los objetivos climáticos y económicos del continente. El análisis revela que las infraestructuras actuales no están preparadas para el ritmo de crecimiento de las energías limpias ni para el aumento de la demanda eléctrica impulsada por la electrificación y la reindustrialización. “La preparación de las redes es ahora un indicador de preparación económica, no un aspecto técnico secundario”, advierte la analista Elisabeth Cremona.
Cuellos de botella generalizados
El problema es especialmente grave en las redes de transporte, donde se conectan grandes instalaciones como parques eólicos y plantas solares. Más de la mitad de los países analizados presentan limitaciones significativas, con un déficit de 104 GW de capacidad.
Países como Austria, Países Bajos, Polonia, Portugal o Rumanía apenas podrían integrar menos del 10% de las renovables previstas para 2030. Según el informe, hasta dos tercios (66%) de los 158 GW planificados podrían no materializarse por falta de conexión a la red.
Además, el problema no es futuro, sino inminente: nueve países podrían experimentar una crisis de capacidad ya en 2028.
Millones de hogares afectados
Las limitaciones no solo afectan a grandes proyectos. En el ámbito doméstico, el informe alerta de que hasta 1,5 millones de hogares podrían sufrir retrasos en la instalación de sistemas solares en tejados.
Las instalaciones residenciales representan el 61% de la capacidad solar actual en la UE, pero al menos 16 GW de nueva potencia prevista están en riesgo debido a la falta de capacidad en redes de distribución.
Países como Eslovenia y Dinamarca presentan los mayores impactos, con hasta el 32% y el 19% de los hogares afectados, respectivamente.
El caso de España, alarmante
En el caso de España, el informe señala importantes limitaciones, especialmente en las redes de distribución. A pesar del fuerte crecimiento previsto de la electrificación y el autoconsumo, la capacidad actual solo permitiría integrar nuevas cargas —como bombas de calor o vehículos eléctricos— en entre el 1% y el 2% de los hogares, lo que sitúa al país entre los más rezagados en este ámbito en Europa.
Además, el sistema de acceso a la red está altamente saturado: el 99% de los aproximadamente 200 GW de capacidad disponible ya está comprometido, lo que obliga a gestionar nuevas conexiones mediante procesos competitivos y añade incertidumbre al desarrollo de nuevos proyectos energéticos.
Colas de conexión desbordadas
El cuello de botella se agrava por el volumen de proyectos esperando acceso. Actualmente, casi 700 GW de proyectos renovables están en cola para conectarse a la red en varios países europeos.
El caso de Finlandia ilustra la magnitud del problema: las solicitudes de conexión superan los 400 GW, más de 16 veces la capacidad actual del sistema eléctrico nacional.
Este exceso de demanda, en parte especulativa, ralentiza aún más la integración de proyectos viables.
Industria y electrificación, en riesgo desigual
El informe también destaca un contraste: mientras las redes de distribución pueden soportar en general la electrificación de los hogares —como bombas de calor o cargadores de vehículos eléctricos—, las redes de transporte presentan grandes limitaciones para nuevas demandas industriales.
En países como Austria, Bulgaria o Rumanía, la capacidad disponible para grandes consumidores industriales es nula. En cambio, otros como Chequia o Bélgica cuentan con mayor margen.
España y Polonia aparecen como casos preocupantes en electrificación doméstica, con capacidad para cubrir apenas entre el 1% y el 3% de los hogares.
Soluciones urgentes sin esperar nuevas infraestructuras
Ante este escenario, Ember subraya que Europa no puede depender únicamente de construir nuevas líneas eléctricas, un proceso largo y costoso. En su lugar, propone medidas inmediatas como las llamadas “soluciones no convencionales”, que podrían liberar entre 140 y 185 GW de capacidad adicional.
Estas incluyen tecnologías para optimizar el uso de la red existente y acuerdos de conexión flexibles. Países como Países Bajos ya han demostrado su eficacia, desbloqueando más de 9 GW de capacidad.
Asimismo, el informe recomienda acelerarar los procesos administrativos para priorizar proyectos viables y eliminar iniciativas especulativas que saturan las colas.
Un desafío clave para la seguridad energética
La conclusión es clara: sin una acción rápida y coordinada, las redes eléctricas podrían convertirse en el principal freno para la transición energética europea.
A pesar de avances regulatorios como el Plan de Acción de Redes de 2023 o el paquete europeo de 2025, la implementación recae en los Estados miembros. Y el tiempo apremia.
Europa no solo necesita más energías renovables, sino también una red capaz de transportarlas. De lo contrario, su independencia energética y competitividad industrial podrían quedar, literalmente, desconectadas.
Imagen: Qualus
A cargo de Andrés M., CEO de INFOENERGÉTICA



