
La caída y la crisis de la principal empresa estatal de petróleo de Perú
Lunes, 19/01/2026

A través de una entrevista en un medio nacional, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) del Perú ha informado de la crítica situación financiera y operativa de Petroperú, la principal empresa estatal de petróleo del país, y las medidas que el Gobierno está implementando para evitar su insolvencia.
Según el MINEM, Petroperú se encontraba “al borde de la insolvencia”, con deudas acumuladas por más de US$ 5 mil millones a corto y largo plazo, en medio de pérdidas significativas que han mermado sus operaciones normales.
Reorganización para salvar la entidad
El ministro de Energía y Minas, Luis Bravo, declaró que se está impulsando una reorganización administrativa, financiera y patrimonial para recuperar la empresa sin recurrir a la privatización de sus activos, que seguirán siendo propiedad del Estado peruano
¿Cómo llegó Petroperú a esta situación?
La crisis de Petroperú es el resultado de varios factores acumulados. El principal fue la costosa modernización de la Refinería de Talara, financiada casi íntegramente con deuda y sin un socio privado, lo que elevó significativamente el endeudamiento de la empresa antes de que el proyecto empezara a generar ingresos. A ello se sumaron debilidades en la gobernanza, con alta rotación directiva y decisiones influenciadas políticamente, además de problemas operativos históricos como las paradas del Oleoducto Norperuano. La volatilidad del mercado petrolero, el impacto de la pandemia y el deterioro de su calificación crediticia terminaron por cerrar el acceso al financiamiento, obligando al Estado a intervenir para evitar la insolvencia.
La gravedad del proyecto de la refinería de Talara
El Proyecto de Modernización de la Refinería de Talara fue concebido para transformar una planta obsoleta en un complejo de conversión profunda, capaz de procesar crudos pesados y producir combustibles con estándares ambientales más estrictos (menor contenido de azufre). La obra incluyó nuevas unidades de proceso, sistemas de control, seguridad industrial y facilidades logísticas, con el objetivo de reducir importaciones, mejorar la calidad de los combustibles y fortalecer la seguridad energética del país.
Sin embargo, el proyecto enfrentó sobrecostos y retrasos significativos frente al presupuesto y cronograma originales. El incremento del endeudamiento para financiar la obra, sumado a una gobernanza deficiente, cambios de alcance y problemas de gestión, tensionó las finanzas de Petroperú. A ello se agregaron factores externos como la volatilidad de los precios del petróleo, mayores costos financieros y contingencias operativas durante el arranque de la nueva planta.
El impacto en la crisis de Petroperú fue directo: deterioro de la liquidez, mayores necesidades de respaldo estatal y pérdida de confianza de proveedores y mercados. Aunque la refinería modernizada ofrece beneficios de largo plazo —mayor margen de refinación, cumplimiento ambiental y eficiencia—, en el corto plazo amplificó la fragilidad financiera de la empresa. El desafío central es convertir la inversión en resultados sostenibles mediante una operación estable, disciplina financiera y mejoras de gobernanza.
Plan de Reestructuración y ProInversión
El Ejecutivo ha aprobado el Decreto de Urgencia Nº 010-2025 como mecanismo para “salvar a Petroperú”, implementar una reorganización patrimonial y administrativa, y generar condiciones para atraer nuevos recursos. El proceso incluye la participación de ProInversión Perú en la elaboración de estrategias y la creación de “bloques patrimoniales” que ayuden a financiar la empresa.
Autoridades han recalcado que no se planea privatizar la empresa, sino reformar su estructura para lograr sostenibilidad operativa y financiera, además de asegurar que la compañía mantenga una posición clave en el mercado de hidrocarburos y energía.
Desafíos adicionales y perspectivas
La empresa no sólo enfrenta retos financieros, sino también ambientales y sociales. En diciembre de 2024, un derrame de petróleo en Lobitos afectó kilómetros de litoral y actividades pesqueras, generando críticas sobre su gestión operativa y protocolos de respuesta ante emergencias.
Analistas consideran que la reorganización actual buscará atraer inversión privada técnica y financiera para reactivar operaciones —incluyendo activos como el Oleoducto Norperuano— sin que el Estado pierda el control estratégico de sus activos energéticos.
Imagen: El Comercio
A cargo de Andrés M., CEO de INFOENERGÉTICA



