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El cero energético de La Gomera pone de manifiesto las carencias del sistema eléctrico canario

Martes, 20/01/2026

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El sistema energético de Canarias constituye uno de los casos más representativos de los desafíos asociados a los sistemas eléctricos aislados. La condición insular del archipiélago, unida a la ausencia de interconexión con redes continentales, ha determinado históricamente un modelo energético basado en la generación térmica convencional, con una elevada dependencia de combustibles fósiles importados. Aunque en los últimos años se ha producido un avance significativo en la incorporación de energías renovables, la transición energética en Canarias avanza de forma desigual y con importantes limitaciones técnicas. El reciente corte total de suministro eléctrico en La Gomera pone de relieve estas debilidades estructurales. Así lo analizó nuestro CEO Andrés Muñoz en una entrevista con RNE Canarias.

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Un sistema eléctrico fragmentado y aislado

A diferencia de los sistemas eléctricos peninsulares o continentales, el sistema canario se organiza en varios subsistemas independientes, generalmente uno por isla. Esta fragmentación implica que cada sistema debe ser capaz de equilibrar en tiempo real la generación y la demanda sin apoyo externo. En ausencia de interconexiones, cualquier perturbación relevante en la generación o en la red puede provocar inestabilidad severa e incluso un colapso total del suministro. La operación del sistema corresponde a Red Eléctrica de España, mientras que la generación eléctrica convencional está dominada por Endesa, especialmente en las centrales térmicas insulares.

La matriz energética canaria: predominio térmico y transición incompleta

 

La matriz energética de Canarias continúa caracterizándose por un fuerte predominio de combustibles fósiles. La mayor parte de la electricidad se produce mediante centrales térmicas que utilizan fuelóleo y gasóleo, tecnologías que aportan estabilidad y capacidad de respuesta rápida, pero que presentan elevados costes operativos, importantes emisiones y una mayor probabilidad de fallos mecánicos debido al envejecimiento de los equipos. En algunas islas, como Tenerife y Gran Canaria, se ha introducido el gas natural como combustible de transición, lo que ha permitido reducir parcialmente las emisiones, aunque sin alterar de forma sustancial la dependencia de fuentes fósiles.

 

Las energías renovables, por su parte, han incrementado su peso en la última década, alcanzando en conjunto alrededor de una quinta parte de la generación eléctrica. La energía eólica constituye la principal fuente renovable del archipiélago, seguida por la solar fotovoltaica, que experimenta el crecimiento más acelerado. Sin embargo, la integración de estas tecnologías se ve limitada por la necesidad de garantizar la estabilidad de sistemas pequeños y poco inerciales. El caso de Gorona del Viento demuestra que, con almacenamiento y control adecuados, es posible alcanzar altos niveles de penetración renovable, aunque este modelo aún no se ha replicado de forma generalizada en el resto de las islas.

 

Infraestructura y resiliencia del sistema

 

Uno de los principales problemas del sistema eléctrico canario es su limitada resiliencia. Muchas centrales térmicas operan con grupos antiguos y con escasa redundancia, lo que incrementa la vulnerabilidad ante fallos técnicos. La falta de sistemas de almacenamiento energético a gran escala impide amortiguar variaciones bruscas en la generación o la demanda, mientras que las redes de transporte y distribución, especialmente en las islas menores, tienen una capacidad reducida para absorber perturbaciones sin perder estabilidad. En este contexto, la fiabilidad del suministro depende de un equilibrio muy delicado entre generación disponible, estado de los equipos y demanda instantánea.

 

El apagón de La Gomera como caso de estudio

 

El corte total de suministro eléctrico ocurrido en La Gomera en enero de 2026 constituye un ejemplo paradigmático de las debilidades inherentes a los sistemas aislados. El incidente se originó en una desestabilización de uno de los grupos generadores de la central térmica de El Palmar. Dado el reducido tamaño del sistema gomero y la escasa cantidad de generación conectada en ese momento, la perturbación no pudo ser absorbida y desencadenó una desconexión en cascada del resto de los grupos, provocando un cero energético en toda la isla.

 

Desde un punto de vista técnico, el apagón refleja una combinación de baja inercia del sistema, insuficiente capacidad de respaldo inmediato y ausencia de almacenamiento que pudiera sostener la frecuencia mientras se estabilizaba la generación. Aunque la reposición del suministro se realizó en un plazo relativamente corto, el impacto del apagón fue significativo, afectando a servicios esenciales, comunicaciones y actividad económica, y evidenciando una vulnerabilidad ya conocida tras episodios similares ocurridos en años anteriores.

 

Interpretación técnica y retos futuros

 

El apagón de La Gomera no debe entenderse como un evento aislado ni exclusivamente atribuible a un fallo puntual, sino como una manifestación de un modelo energético en transición incompleta. La coexistencia de centrales térmicas envejecidas con una penetración renovable aún limitada y una infraestructura de almacenamiento insuficiente configura un sistema que, aunque funcional, resulta frágil ante perturbaciones. En sistemas de pequeño tamaño, esta fragilidad se traduce en un mayor riesgo de apagones totales.

 

Reducir este riesgo exige una estrategia integral que combine la modernización de la generación térmica mientras siga siendo necesaria, el despliegue masivo de almacenamiento energético, una mayor integración de renovables con sistemas avanzados de control y, cuando sea técnicamente viable, el refuerzo de interconexiones entre islas. Estas medidas no solo contribuirían a la descarbonización del sistema, sino que mejorarían de forma sustancial la seguridad y continuidad del suministro.

 

Conclusión

 

El sistema energético de Canarias se encuentra en un punto crítico, en el que la transición hacia un modelo más sostenible debe ir acompañada necesariamente de una mejora de la resiliencia técnica. El apagón de La Gomera pone de manifiesto que la transición energética en territorios insulares no es únicamente una cuestión ambiental o económica, sino un requisito técnico indispensable para garantizar la estabilidad del sistema. Sin inversiones decididas en almacenamiento, redes y control, la dependencia de sistemas aislados y vulnerables seguirá generando riesgos significativos para el suministro eléctrico del archipiélago.

Fuente de la imagen: ChatGPT

Por Andrés Muñoz, CEO de INFOENERGÉTICA

amunoz@infoenergetica.com

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Infoenergética es una multiplataforma digital informativa especializada en Energías Renovables, Transición Energética y Nuevas Tecnologías.

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Contamos con sede en Canadá y en España.

Andrés Muñoz D.

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