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Cataluña no sube al tren de la transición energética

Miércoles, 14/07/2021

Así se refleja en el último comunicado del Observatorio de las Energías Renovables en Cataluña (OBERCat), que ha presentado un nuevo resumen ejecutivo sobre la situación de 2020 referente al progreso de la implantación de las energías renovables en la Comunidad Autónoma.

Sus portavoces sostienen que “cualquier análisis que se haga respecto a la evolución comparativa de los indicadores de evolución del año 2020 respecto al año anterior deben tener la excepcionalidad que se deriva de dos circunstancias excepcionales, ninguna de ellas atribuibles a un avance en la implantación de estas energías”.

El efecto del Covid-19

2020 fue un año atípico tanto en la parte de la generación energética como en la de consumo. La demanda eléctrica de Cataluña  fue un 6,5% inferior a la de 2019, fue cubierta principalmente por fuentes nucleares, seguida por los ciclos combinados que aportaron un 11,8% de la demanda, casi un 40% menos que el año anterior y, en tercer lugar, la hidráulica, que aportó un 11,6%, un 47% más que en 2019. En cuanto a las otras fuentes renovables, la eólica cubrió un 5,7% de la demanda, un 16,3% menos que el año anterior, y la fotovoltaica un 0,86% de la demanda, un 7,7% menos que el año anterior.

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En el año 2020 la capacidad de generación eléctrica renovable creció en 4,09 MW (según datos de Red Eléctrica de España, REE), muy lejos de lo que estimó el Observatorio de acuerdo con los objetivos del Gobierno, que debía ser de 270 MW solares fotovoltaicos y 90 MW eólicos. Para el año 2021, la estimación del Observatorio es de 600 MW fotovoltaicos y 400 MW eólicos, cifra ahora imposible de lograr que constata el retraso de Cataluña en la transición energética.

Sólo hay dos datos positivos destacables, la primera es el avance en el autoconsumo, impulsado por el Decreto Ley 16/2019, y que suma una potencia nueva instalada de 49,7 MW, a partir de 2.022 instalaciones nuevas. En este sentido, cabe decir que Cataluña lidera el crecimiento de esta modalidad de generación en toda España.

La segunda ha sido la instalación de una cifra récord de multitud por biomasa térmica en términos de potencia: 65,9 MW. Esta potencia se concentra, principalmente, en nuevas instalaciones industriales.

El coste de la transición energética

El Observatorio apunta en el informe los datos del ICAEN de Prospectiva Energética de Cataluña, PROENCAT 2050, y que anticipa que la mejora de la eficiencia energética derivada de medidas específicas, de la electrificación de la economía y del progreso técnico, permitirá pasar de una demanda energética de 269 TWh 2019 a una de 150,75 TWh en 2050, de los que 120,4 TWh serán eléctricos (un 80%).

La PROENCAT 2050 estima que para cubrir esta demanda eléctrica se pueden establecer dos escenarios, un primer escenario en el que se priorice la optimización de la producción renovable, donde los criterios de eficiencia de generación sean más relevantes que los de ubicación. En este escenario, la potencia de generación necesaria sería de 63 GW, que se repartiría en 29 GW de fotovoltaica sobre terreno, 15,5 GW de fotovoltaica en tejados y espacios y 18 GW de eólica. La inversión necesaria sólo en infraestructuras de generación para llevar a cabo la transición energética según este modelo es de 51.525 millones de euros.

El segundo escenario prioriza la ocupación de zonas ya alteradas por la actividad humana, y en este modelo se incrementan en 5,1 los GW de potencia de generación necesaria a instalar para cubrir la demanda eléctrica prevista para 2050 en Cataluña, llegando a los 68,1 GW, de los que 30 corresponden a fotovoltaica sobre terreno, 21,3 GW corresponden a fotovoltaica en techos y 16,8 GW en eólica. La inversión en infraestructuras de generación necesaria para implantar renovables en este escenario es de 57.210 millones de euros.

Sin el sector, la transición energética no es posible

Los miembros del OBERCat, además del informe, han redactado un documento de posicionamiento que han hecho llegar a los máximos responsables del Gobierno en el desarrollo de las energías renovables y al presidente, donde constatan que sin una participación directa del sector en el proceso de definición de las políticas y de los modelos de transición energética, así como en su materialización, no será posible hacerla efectiva.

Para el Observatorio, la situación de emergencia climática es tan grave como indiscutible, y señala el consenso global sobre el hecho de que una generalizada de energías renovables es imprescindible en cualquier estrategia de lucha contra en cambio climático.

Asimismo, consideran que es peligroso focalizar los objetivos de implantación de energías renovables en el horizonte de 2050 y que es imprescindible priorizar los objetivos de 2030, estableciendo metas claras de implantación de renovables de acuerdo con unos objetivos precisos y bien definidos, con el compromiso que Cataluña alcance la soberanía energética.

Señalan que sería de una gran irresponsabilidad cualquier actuación, política o administrativa, que ampare o promueva una moratoria a la implantación de renovables en Cataluña, sea directa o de facto. Desde el Observatorio apunta que cualquier modificación normativa o planificación territorial debe llevarse a cabo sin la necesidad de hacer ninguna moratoria.

Desde el Observatorio apunta que un paro implicará una pérdida de control y de soberanía respecto a los proyectos renovables dado que, una parte se agruparán y se tramitarán por vía ministerial desde Madrid, y otros se trasladarán a zonas vecinas del Aragón, como ya está empezando a pasar.

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