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Renovables y NDC, ¿vamos por el buen camino?

Miércoles, 12/1/2022

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Andrés Muñoz

CEO Infoenergética

Atajar la crisis climática es una responsabilidad de todos, pero indudablemente algunos tienen en ella mucho más impacto que otros. Independientemente del país del que hablemos, hay un común denominador para hacer frente al mayor reto de nuestra generación, el cambio climático. En este artículo voy a explicarte qué son las NDC y su relación con las ERNC.

¿Qué son las NDC?

Bajo el Acuerdo de París y la COP26, la última celebrada en Glasgow, los países mejoraron sus contribuciones determinadas a nivel nacional (Nationally Determined Contributions – NDCs, por sus siglas en inglés) de emisiones contaminantes, y fueron numerosos los compromisos de mitigación ambiciosos como el Net Cero (cero emisiones netas).

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Pese a la diferencia considerable en las emisiones de gases de efecto invernadero y el aumento de la temperatura global respecto a años anteriores, es evidente que estas ambiciones no son aún suficientes. El aumento del 1,5 °C es una alerta roja.

Tanto gobiernos como instituciones, pasando por empresas de sector privado y público, hasta los mismos ciudadanos, debemos ampliar nuestra apuesta por lo renovable y la ambición de acuerdo con la escala de la amenaza climática. Pero sin una implementación real, acelerada y a corto plazo, no habrá nada que hacer.

En este sentido nació un mecanismo que podía ayudar a lograr el objetivo, las NDC. Y es que los objetivos de reducciones de emisiones contaminantes se enfocan en varios segmentos de la sociedad, donde la generación de electricidad y el transporte son las prioritarias. En ambas, los planes de apuesta por las renovables debe ser el segundo paso para cumplir esas NDC, recordando que el gráfico a continuación es la guía para atajar la crisis climática y cumplir los múltiples Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

¿Cómo están vinculadas con las ERNC?

Actualmente, 193 países han ratificado el Acuerdo de París (frente a los 190 en 2020) y 194 ahora han presentado una NDC. Junto con ellas, nuevas y actualizadas, se prevé que las promesas de Net Cero actuales y anunciadas reduzcan aún más las emisiones para 2030, con el objetivo de limitar el calentamiento a 2,1 °C, evitando un aumento más catastrófico de más de 2,8 °C en las NDC iniciales.

A 15 de noviembre de 2021, 182 países habían incluido componentes de energía renovable en sus NDC, de las cuales 144 tenían un objetivo cuantificado. De estos objetivos, 109 se centran en la generación de electricidad y 30 mencionan explícitamente la calefacción y refrigeración o el transporte. Solo 13 se han comprometido con un porcentaje de energías renovables en sus combinaciones energéticas generales. Muy lejos de lo que debería reflejarse, pues las renovables son la primera línea de batalla frente al cambio climático.

Objetivos y realidad, alejados

Los miembros del G20 representan, aproximadamente, el 75% de las emisiones globales de GEI (Gases de Efecto Invernadero). De este selecto grupo, 19 presentaron NDC nuevas o actualizadas, de las cuales solo 11 han presentado una NDC con compromisos que son más fuertes que su NDC anterior.

Además, un dato muy señalado es que 178 países tienen una discordancia importante entre los objetivos de energía renovable en las NDC y los que figuran en las leyes nacionales y las estrategias y planes oficiales.

¿Cómo se integran con la política nacional?

Aunque más de las tres cuartas partes de las NDC presentadas incluyen mayores ambiciones para la energía renovable, son compromisos no vinculantes. Es decir, no conllevan una obligación legal para cumplirse o, lo que es lo mismo, no conlleva penalización no cumplirlas.

Como tal, traducir los compromisos hechos en las NDC en acciones dependerá de qué tan bien se integren estos compromisos en políticas y planes nacionales más vinculantes.

IRENA ha analizado los objetivos de energía renovable en las leyes nacionales y las estrategias oficiales publicadas a principios de 2021 y destaca que, en la mayoría de los casos, “los compromisos de NDC aún no se han integrado en la política”. La importancia de hacerlo radica en que esto puede ayudar a movilizar la infraestructura institucional, regulatoria y financiera requerida de los países en la búsqueda de una estrategia de desarrollo bajo en carbono. Adicionalmente, y en un contexto de crisis económica mundial causada por la covid-19, cualquier nueva inversión es un motor económico importante.

IRENA ha cuantificado las políticas y planes nacionales en el sector eléctrico. A principios de 2021, 160 países tenían objetivos activos para la energía renovable a nivel nacional, como se incluye en las leyes nacionales, las estrategias y planes oficiales. Un ejemplo de ello es el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) de España.

La implementación de los objetivos de energía renovable existentes podría generar 0,9 TW adicionales de capacidad de energía renovable instalada para 2030 (principalmente solar, eólica e hidroeléctrica), lo que llevaría la capacidad de energía renovable instalada global a 3,7 TW a largo plazo.

Alcanzar estos objetivos cumpliría solo un tercio de las NDC en materia de energía verde, los objetivos solo son efectivos cuando se traducen en lo que se requiere para mantenerse en línea con el camino de 1,5 °C (10,8 TW para 2030, antes de crecer aún más a 27,8 TW para 2050).

Según los objetivos de las NDC y el ritmo actual, estos deberían aumentar en cinco veces para solar y eólica, la CSP (Concentración Solar de Potencia) tendría que ser más de once veces superior, y la geotérmica tendría que triplicarse. Esto, en números, requeriría USD 10,5 billones en nuevas inversiones en energía renovable entre 2020 y 2030, sin tener en cuenta la inversión requerida para establecer las condiciones propicias para que estos proyectos se lleven a cabo.

 

Inversión estimada

IRENA ha estimado que el despliegue de tecnologías relacionadas con la transición energética requeridas para poner al mundo en la senda de los 1,5 °C requiere una inversión total de 131 billones de USD entre 2021 y 2050. Esto representa un requisito de financiación anual promedio para el sector energético de alrededor de 4,4 USD billones entre 2021 y 2050.

Cuando se trata de energía renovable, que se identifica como una de las principales vías para lograr la transición energética, la inversión anual requerida asciende a casi USD 1 billón para el período 2021-2050.

La consecución del escenario seguro para el clima dependerá de asegurar una financiación significativa para las tecnologías de transición energética (es decir, energías renovables, eficiencia energética, electrificación del calor y transporte). Pero esto requiere recortes drásticos y/o reutilización de las inversiones actuales en combustibles fósiles durante los próximos años y décadas, y se espera que las inversiones en petróleo y carbón disminuyan más rápidamente, seguidas por el gas natural.

Durante el período 2020-2050, el acumulado las inversiones de más de USD 24 billones deben reorientarse desde los combustibles fósiles hacia las tecnologías de transición energética. Si los países no comienzan ya a reorientar estas inversiones, retrasará la meta común.

 

Puedes leer el reporte completo de IRENA aquí.

A cargo de Andrés Muñoz, Director de Infoenergética

Fuente de las imágenes: IRENA